El PSOE de Palma conmemora su 130 aniversario

Para Aguirre, que en ese momento intentaba ser la candidata del PN al Ayuntamiento de Madrid tras abandonar la Comunidad en 2012, era clave que el caso terminara antes de llegar a los tribunales. Le pidió directamente que no pidiera más recados. “Sólo prometo lo que pienso cumplir”, le dijo Villarejo, prometiendo que no lo haría. “Lo que me dices es música para mis oídos”, dijo Aguirre aliviada.

El papel de Transparencia y Equidad en el caso de Esperanza Aguirre fue decisivo. En mayo de 2015, la Audiencia de Madrid ordenó llevar a Aguirre a juicio, pero al tratarse de un juicio de faltas y no de un delito, Transparencia y Justicia no recurrió, aunque, como acusación popular, era la única que tenía ese derecho. En primer lugar, una fuente de la misma asociación enseñó a Aguirre a sentarse en el banquillo: “La transparencia y la justicia son mi verdugo”, le dijo abiertamente Aguirre al comisario en las conversaciones desveladas el martes.

Otra conversación revelada por El País entre Esperanza Aguirre y José Manuel Villarejo Pérez se produjo el mismo 11 de septiembre de 2014, pero no sobre su incidente de la Gran Vía, sino sobre la corrupción en el Partido Popular. Fue la policía la que llamó “shoricet” a Alfredo Prada, ex vicepresidente de su ejecutivo. “Pero vamos, sí, sí. Y así, ganando sobresueldos en el PP (…) Sí. Por eso lo eché. A Granados también, por eso lo eché”, dice Aguirre, incluyendo a su ex ayudante Francisco Granados.

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Se partía de la premisa de que era imprescindible que la iniciativa privada aportara un valor añadido en los procedimientos judiciales de ejecución de bienes embargados y que, entre otros factores, la venta o subasta de los mismos no se limitara a un edicto anunciando subastas en un tablón de corcho en la puerta de los juzgados españoles.

Como resultado de esas reuniones y del esfuerzo de todos, fue como, finalmente, el Legislador propuso la incorporación de la figura de la Entidad Especializada en su articulado (artículo 641 de la Ley).

ESPECIAL 50 ANIVERSARIO – DOCTOR WHO FANFICT

Se incluyeron un total de 1993 casos (90,9%) de la siguiente manera: S/no PCR, 17,2%; S/PCR-, 11,4%; S/PCR+, 22,1%; HS/no PCR o PCR-, 11,7%; y HS/PCR+, 37,6%. Los resultados a corto plazo difirieron significativamente en los distintos grupos según las características demográficas, la comorbilidad y las variables clínicas, radiográficas, analíticas y terapéuticas. La mortalidad a los 30 días fue del 11,5% (56,5% en los casos hospitalizados y 19,6% en los casos clasificados como graves). Las 2 categorías de HS y la categoría S/PCR+ tuvieron un mayor riesgo ajustado de mortalidad a 30 días y de tener un episodio clínicamente grave durante la hospitalización en comparación con los casos S/PCR-. Sólo las 2 categorías de HS mostraron un mayor riesgo de hospitalización que los casos S/PCR-.

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Figuras (2)Tablas (4)TABLA 1. Características clínicas y demográficas de los 309 pacientes incluidos en el estudioTabla 2. Resultados de la encuesta a los pacientesTabla 3. Relación entre las características de los pacientes y el buen conocimiento de los pacientes sobre las posibilidades de progresión de su enfermedadTabla 4. Relación entre las características de los pacientes y la disposición a redactar un testamento vitalMostrar másMostrar menos

Figura 1. Pacientes elegibles y finalmente incluidos en el estudio por centro. La Tabla 1 muestra las características de estos pacientes. Como se puede observar, existen algunas diferencias entre los centros: el AGH incluyó un mayor porcentaje de pacientes con estudios primarios, mientras que el SCCHM incluyó más pacientes que vivían solos, en una residencia de ancianos y que habían estado previamente ingresados en una UCI. Además, se identificó una importante variabilidad entre los centros en cuanto a la respuesta al cuestionario, ya que hubo diferencias estadísticamente significativas en 7 de las 12 preguntas (Tabla 2). En general, el 79% se consideraba subjetivamente bien informado y el 56,3% sentía que había participado en el proceso de toma de decisiones. Este resultado contrasta con el hecho de que el 39,8% y el 54,7%, respectivamente, de los pacientes demandaban más información y participación en el proceso de toma de decisiones de la que habían tenido. Sólo el 13,3% sabía en qué consistía un LW y apenas el 4,9% había recibido esta información de su médico.