Mantilla católica

Ingeniero de Telecomunicaciones de la Universidad Santo Tomás de Aquino de Bucaramanga Colombia, Máster en Tecnologías, Sistemas y Redes de Comunicaciones y Doctor en Telecomunicaciones de la Universidad Politécnica de Valencia (España). Master en Pensamiento Estratégico y Prospectivo de la Universidad Externado de Colombia.

Mantilla G, tiene amplia experiencia en el sector de las TIC: fue Director de Desarrollo Digital, Subdirector de Prospectiva Digital y Subdirector de Telecomunicaciones del DNP, así como asesor de políticas en la Agencia Nacional del Espectro -ANE-. Trabajó como Ingeniero de Desarrollo en el Instituto de Aplicaciones de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones Avanzadas de la Comunidad Valenciana.

Ha sido profesor de radiocomunicaciones, economía digital y políticas TIC en la Universidad Politécnica de Valencia y en la Universidad Externado de Colombia. Es autor de más de 30 artículos científicos de su especialidad.

Mantilla de encaje

El Valencia es algo más que un club que se limita a regalar a sus seguidores un fútbol deslumbrante los días de partido. A lo largo de los años, los Che se han caracterizado por ser un club de la ciudad y de la región, que busca devolver a los valencianos su apoyo incondicional.

“Los otros clubes, como el Real Madrid y el Barcelona, tienen organizaciones benéficas en todo el mundo, pero nosotros hemos querido centrarnos en Valencia”, explica Pablo Mantilla, director general de la fundación, que dirige un equipo de seis personas. “Confiamos en que el club pueda hacer algo más que hacer felices a nuestros seguidores, ayudando a la sociedad valenciana en su conjunto”.

El Valencia promueve su responsabilidad social a través de programas regulares de ayuda a los más desfavorecidos de la región. Por ejemplo, la fundación organiza clases de fútbol con la marca Valencia en colegios públicos, empleando a antiguos jugadores como entrenadores. Actualmente hay 50 escuelas públicas con más de mil alumnos en el programa.

“Es la única manera de que estos niños pobres permanezcan en la escuela”, dijo el Sr. Mantilla. “Les decimos a las escuelas que tienen un instrumento para motivar a los niños a mejorar sus estudios: si se esfuerzan en sus estudios, pueden permanecer en estas escuelas de fútbol”. La fundación también cuenta con una escuela de fútbol para personas con discapacidad, que se entrenan dos veces por semana y compiten en torneos con sus compañeros sin discapacidad, en aras de la inclusión.

Venta de mantillas

La mantilla es un velo litúrgico tradicional español y latinoamericano de encaje o seda que se lleva sobre la cabeza y los hombros, a menudo sobre una peineta alta llamada peineta, popular entre las mujeres en España, así como en América Latina.[1] También la llevan las mujeres católicas tradicionales y de los Hermanos de Plymouth en varias partes del mundo, las mujeres menonitas en Argentina, y sin la peineta las mujeres ortodoxas orientales en Rusia, a menudo de color blanco, con los extremos cruzados sobre el cuello y drapeados sobre el hombro opuesto. Para estas denominaciones, la mantilla es usada como un cubrecabeza cristiano por las mujeres durante los servicios de la iglesia, así como en ocasiones especiales[2][3] Una versión más pequeña de la mantilla se llama toquilla[4].

La mantilla ornamental ligera se empezó a utilizar en las regiones más cálidas de España a finales del siglo XVI, y las de encaje se hicieron populares entre las mujeres en los siglos XVII y XVIII, siendo representadas en los retratos de Diego Velázquez y Goya. Al ser España un país mayoritariamente cristiano, la mantilla es una adaptación española de la práctica cristiana de que las mujeres se cubran la cabeza durante la oración y el culto (cf. 1 Corintios 11:2-10)[3].

Vestido de mantilla

Faltaba una semana para la Navidad de 2019 y en un hospital de Valencia entraban en una sala Goncalo Guedes, Cristiano Piccini y Ferran Torres. Pero el fútbol no estaba en la agenda de ese día. En cambio, sus apariciones estaban destinadas a llevar un poco de alegría navideña a los pacientes que pasaban las fiestas en una cama de enfermo. Los astros acudieron con balones y bufandas del Valencia -regalos perfectos para estos aficionados que no pueden verlos en Mestalla- y se mezclaron, se fotografiaron juntos y firmaron autógrafos.

Este pequeño regalo anual de Navidad para los aficionados es uno de los programas que la Fundación Valencia CF -la rama benéfica del club- tiene para la ciudad y la región. Creada en 1996, la fundación es una de las principales razones por las que el club ha establecido unos vínculos tan fuertes con la comunidad valenciana.

“Los otros clubes, como el Real Madrid y el Barcelona, tienen organizaciones benéficas en todo el mundo, pero nosotros queríamos centrarnos en Valencia”, explica Pablo Mantilla, director general de la fundación, que dirige un equipo de seis personas. “Confiamos en que el club pueda hacer algo más que hacer felices a nuestros seguidores, ayudando a la sociedad valenciana en su conjunto”.