The Making of the Three Tenors in Concert 1994

Skip navigationPresentado porPFYM cierra la puerta al Zaragoza para conseguir un 2-0Informe del partido1 de abril de 20221 min readEl PFYM INSEP París U18 consiguió su segunda victoria en la primera jornada del Euroleague Basketball Adidas Next Generation Tournament Varese al imponerse al Casademont Zaragoza U18 por 76-38 en el Grupo B. El bicampeón continental PFYM lo puso en marcha en el segundo cuarto y nunca miró atrás para conseguir un 2-0 en el grupo. Aurele Brena-Chemille anotó 13 puntos para los ganadores y Rayan Rupert tuvo 12 puntos. El Zaragoza cayó a 0-2 en el grupo a pesar de que Manuel Zapater consiguió 11 puntos. Melvin Ajinca encestó un triple para iniciar el marcador y Rupert también estuvo acertado desde el fondo para una ventaja de 8-2. El Zaragoza se puso con 11-6 antes de no anotar durante los últimos 4 minutos del primer cuarto y el PFYM encadenó siete puntos consecutivos para liderar 18-6 tras 10 minutos. El PFYM necesitó más de 2 minutos para anotar en el segundo cuarto y el Zaragoza recortó la desventaja a 18-10. El equipo francés se escapó entonces de Zaragoza con una racha de 19-3 en 7 minutos, con Rupert anotando seis puntos para una ventaja de 37-13. Y el colchón era de 40-17 en el descanso.

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Al llegar nos informaron de que el hotel estaba siendo reformado, deberían habernos informado de ello antes de nuestra llegada. Después de viajar 2 días nos pareció que el ruido por la tarde rompía nuestra necesidad de relajarnos. Para un hotel de 3* debería haber facilidades para hacer té y café en la habitación. Además, el hotel se enorgullece de acoger a todas las nacionalidades, por lo que debería haber al menos un canal de noticias en la televisión en inglés. Fuimos al restaurante del hotel pero nos costó encontrar una opción vegetariana (sin marisco), incluso una pizza añadida al menú ofrecería una alternativa. Fueron muy complacientes con nuestra petición y disfrutamos de nuestra comida.

El asombroso arte del salto de toro

Los datos demográficos y epidemiológicos se registraron retrospectivamente a partir de la historia clínica. Los síntomas de la alergia al melocotón se clasificaron como: locales (síntomas gastrointestinales-GI-, síndrome de alergia oral-OAS-, y urticaria de contacto-CU-) y sistémicos (urticaria generalizada y/o angioedema-U/AE-, anafilaxia-AN-). También se registraron la tolerancia al melocotón (-TOL-) y la evitación del melocotón (-AV-; por consejo médico, miedo o aversión), así como la participación de cofactores, como el ejercicio, el alcohol, los antiinflamatorios no esteroideos (AINE) y/o la menstruación.

Las medidas de centralización y dispersión de la Pru p 3 sIgE se calcularon considerando una distribución cuantitativa y asimétrica. La distribución libre fue considerada en nuestro análisis por lo que se utilizaron pruebas no paramétricas para verificar la heterogenicidad entre nuestras variables. Los datos cuantitativos se compararon mediante la prueba U de Mann Whitney o la prueba de Kruskal-Wallis. Los datos cualitativos se compararon mediante la prueba de chi-cuadrado y la prueba exacta de Fisher para un tamaño de muestra pequeño. Los valores de p inferiores a 0,05 se consideraron estadísticamente significativos. Para el análisis estadístico se utilizó el software GraphPad Prism 8.0.2 (Inc., CA, EE.UU.).

11 de junio de 2022

Érase una vez, en la lejana orilla del río Ebro, en Zaragoza, un fabuloso palacio árabe donde un sultán gobernaba bajo sus interminables arcos entrelazados. El sultán se llamaba Abu Jafar y llamó a su palacio Aljafería.

En 1118, Alfonso I, el rey cristiano de Aragón, entró a caballo en Zaragoza y tomó el palacio. Deslumbrado por su belleza, Alfonso hizo de la Aljafería su hogar y de Zaragoza su capital. Desde sus tranquilos patios, sus sucesores gobernarían un imperio que se extendía hasta las Baleares y hasta la lejana Grecia y Sicilia.

En un sábado gloriosamente soleado, me quedé en la oscura mezquita del palacio de Abu Jafar, conteniendo la respiración mientras trazaba los intrincados arabescos de sus paredes. En el sol, la Torre del Trovador, escenario de la ópera de Verdi Il Trovatore, se extendía en vano para vislumbrar a su viejo amigo el Ebro, ahora oculto por las viviendas modernas.

Al igual que el palacio quedó aislado de su río, Zaragoza se deslizó bajo la marea de la historia española. Aunque nada podía ser más atractivo que el verde valle que acunaba la ciudad, nada podía ser más poco atractivo que la despiadada llanura de color marrón monje que se extendía interminablemente a ambos lados.