Dermatoscopia del melanoma

La queratosis seborreica (SK) es el tumor benigno de origen epidérmico más frecuente. La queratosis seborreica es muy fácil de reconocer en la mayoría de los casos en el examen clínico. Sin embargo, los pacientes y los médicos no especializados se preocupan con frecuencia por estas lesiones, especialmente si la SK está irritada. En estos casos, es necesario consultar la lesión con un dermatólogo y realizar un examen dermatoscópico. En una situación en la que hay muchas lesiones de SK, hay que estar muy atento para no pasar por alto las lesiones malignas.

La etiología no se conoce del todo. La SK puede ser el resultado de la expansión clonal de queratinocitos mutados.1 La expresión del CLL/linfoma de células B 2 (BCL2), un oncogén que suprime la apoptosis, es baja en la SK en comparación con los valores elevados del carcinoma de células basales (CBC) y del carcinoma de células escamosas (CCE). 2 En más del 80% de las queratosis seborreicas se encontró al menos una mutación y en el 45% más de una mutación en oncogenes, por ejemplo en los genes del receptor 3 del factor de crecimiento de fibroblastos (FGFR3), la subunidad catalítica alfa de la fosfatidilinositol-4,5-bisfosfato 3-cinasa (PIK3CA), el oncogén viral del sarcoma de rata Kirsten 2 (KRAS) o el receptor del factor de crecimiento epidérmico (EGFR). 3 La SK tiene una tasa de proliferación de queratinocitos más alta y una apoptosis más inhibida en comparación con la piel sana.4 La endotelina 1 estimula la síntesis de ADN y la melanogénesis en la SK con un aumento de la pigmentación.5

Dermatoscopia de nevus dérmicos

Queratosis seborreica, quistes tipo milia, aberturas tipo comedón, fisuras y crestas, estructuras tipo red, patrón cerebriforme, dedos gordos, borde fuertemente demarcado, vasos sanguíneos en horquilla, signo de bamboleo

Las queratosis seborreicas son lesiones epiteliales benignas que pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo, excepto en las mucosas, las palmas de las manos y las plantas de los pies. Las lesiones son bastante frecuentes en personas mayores de 30 años. La etiología de la queratosis seborreica sigue sin estar clara. La exposición a la luz ultravioleta puede ser responsable del desarrollo de algunas queratosis seborreicas porque parecen evolucionar a partir de lentigos solares; sin embargo, muchas se desarrollan en zonas de la piel protegidas de forma natural de la exposición a la luz ultravioleta, como las zonas inframamarias (intertriginosas). Clínicamente, las queratosis seborreicas tempranas son máculas ovaladas de color marrón claro a oscuro con bordes bien delimitados (lentigo solar). A medida que las lesiones progresan, se transforman en placas con un aspecto ceroso o pegado[1].

Las superficies de estas lesiones tienen un aspecto verrugoso y queratósico. A menudo, las lesiones presentan tapones foliculares dispersos en su superficie. El tamaño de las lesiones varía de unos pocos milímetros a unos pocos centímetros. Desde el punto de vista histológico, existen varias formas distintas de queratosis seborreica. En general, las lesiones se caracterizan por una hiperplasia epidérmica papilomatosa de queratinocitos uniformes y monótonos y la presencia de pseudoquistes. El diagnóstico de la mayoría de las queratosis seborreicas es sencillo. Sin embargo, algunas queratosis seborreicas, especialmente la variante profundamente pigmentada, pueden simular melanomas malignos. Las lesiones finas y tempranas tienen bordes apolillados y estructuras similares a las huellas dactilares, como se describe en los lentigos solares. Las queratosis seborreicas pigmentadas más gruesas presentan las características típicas de la dermatoscopia que se describen a continuación [2]:

Queratosis seborreica dermnet dermoscopia

Las queratosis seborreicas (SK) son los tumores epidérmicos benignos más comunes compuestos por queratinocitos epidérmicos. [1] La afección es muy común en las razas blancas, suele aparecer en individuos de mediana edad y puede surgir ya en la adolescencia. [1] Los hombres y las mujeres se ven afectados por igual. [2] La lesión de SK puede producirse en cualquier lugar, pero es más frecuente en la cara y la parte superior del tronco. [Las lesiones suelen ser asintomáticas pero pueden ser pruriginosas, [1] comienzan como manchas bien circunscritas, opacas, planas, de color bronceado o marrón con un pseudoquiste. A medida que crecen, se vuelven más papulares, adquiriendo un aspecto verrucoso ceroso o “pegado”. La dermatoscopia es útil para establecer el diagnóstico en los casos poco claros.

Aunque los SK han sido bien caracterizados clínica e histopatológicamente, los datos relativos a la correlación clínica y dermatoscópica de los diferentes tipos de SK son inadecuados. Por ello, este estudio se lleva a cabo para determinar el patrón de las variantes clínicas del SK y para establecer si existe alguna correlación entre las variantes clínicas del SK y su aspecto dermatoscópico.

Dermatoscopia de seudópodos

El dermatofibroma es un tumor benigno frecuente de fácil diagnóstico clínico en la mayoría de los casos, pero que puede simular otras dermatosis. La dermatoscopia puede ayudar a definir el diagnóstico y su patrón clásico es un área blanca central, similar a una cicatriz, rodeada por una red pigmentaria discreta. Sin embargo, los hallazgos dermatoscópicos no siempre son típicos. Describimos aquí un caso de dermatofibroma que presenta crestas, surcos y pseudocomedones, un patrón que es típico de la queratosis seborreica, en la dermatoscopia.

Una paciente mencionó una lesión pruriginosa en la pantorrilla derecha. En el examen físico, se encontró un tumor endurecido de 1,5 x 1 cm con superficie hipercrómica (Figura 1). Clínicamente, se sugirieron las hipótesis de liquen crónico simple y dermatofibroma. La dermatoscopia reveló un patrón de crestas y surcos acompañado de pseudocomedones, compatible con queratosis seborreica (Figura 2). El examen histopatológico mostró un tumor dérmico compuesto por células fusiformes, vasos sanguíneos e histiocitos espumosos. La dermis superior no estaba afectada por la proliferación celular (figuras 3 y 4). La epidermis era acantótica, hiperqueratósica y con invaginaciones llenas de queratina (Figura 3).