La deshidratación en los niños pequeños, ¿cuándo hay que preocuparse?

La causa más común de los vómitos en niños y bebés es la gastroenteritis. Se trata de una infección intestinal causada generalmente por un virus o una bacteria, que también provoca diarrea.  Los síntomas pueden ser desagradables, pero tu hijo suele empezar a sentirse mejor al cabo de unos días.

Si la causa es sólo un malestar estomacal, tu hijo debería seguir sintiéndose lo suficientemente bien como para comer, jugar y ser el mismo de siempre. En este caso, sigue dándole de comer con normalidad y ofreciéndole las bebidas habituales (ver más abajo).

Si tu bebé vomita, sigue dándole el pecho o la leche. Si parece estar deshidratado, necesitará más líquidos.  Pregunta a tu médico de cabecera o a tu farmacéutico si debes dar a tu bebé una solución de rehidratación oral.

Los niños que vomitan deben seguir tomando pequeños sorbos de líquido claro, como agua o caldo claro. Hay que evitar los zumos de frutas y las bebidas con gas hasta que se sientan mejor. Si no está deshidratado y no ha perdido el apetito, puede comer alimentos sólidos con normalidad.

De nuevo, habla con tu médico de cabecera o farmacéutico si te preocupa la deshidratación. Es posible que te recomienden una solución de rehidratación oral para tu hijo. Ponte en contacto con tu médico de cabecera o con la enfermera de la consulta si tu hijo no es capaz de retener la solución de rehidratación oral.

Vómitos biliosos

La gastroenteritis aguda pediátrica sigue siendo una enfermedad clínica importante a la que se enfrentan los médicos de familia. Los problemas que conlleva, como los vómitos, la diarrea y la deshidratación, siguen suponiendo un riesgo importante para los niños y son responsables de un gasto sanitario considerable.

Las estimaciones de la incidencia global de la gastroenteritis aguda oscilan entre 1,3 y 2,3 episodios de diarrea al año en niños menores de cinco años. Cada año, más de 300 niños estadounidenses mueren a causa de esta enfermedad.1 Sólo en Estados Unidos, la gastroenteritis supone más de 220.000 ingresos hospitalarios al año en niños menores de cinco años, lo que supone aproximadamente el 10% de las hospitalizaciones en este grupo de edad.1 Se calcula que los costes directos de la atención hospitalaria y ambulatoria superan los 2.000 millones de dólares al año.1,2

En las últimas dos décadas, la gastroenteritis aguda pediátrica ha sido objeto de una atención y un esfuerzo considerables en todo el mundo. Se ha hecho especial hincapié en el desarrollo y la promoción de soluciones de rehidratación oral baratas y fáciles de usar para el tratamiento de la deshidratación, el problema más responsable de la morbilidad y la mortalidad en los niños con esta enfermedad. A pesar del creciente número de pruebas que respaldan la seguridad y la eficacia de las soluciones de rehidratación oral, éstas siguen estando infrautilizadas, y el tratamiento de la gastroenteritis sigue variando considerablemente en el mundo desarrollado.

Signos de deshidratación en los bebés nhs

El síndrome de vómitos cíclicos (SVC) se caracteriza por episodios agudos, estereotipados y recurrentes de náuseas intensas con vómitos incoercibles, que duran de unas horas a unos días; afecta tanto a niños como a adultos, aunque la presentación clínica y la historia natural varían un poco con la edad (1). El CVS fue descrito por primera vez en 1806 por Heberden (2) y luego por Gee en los informes del Hospital de San Bartolomé (3). Dado que el CVS pediátrico evoluciona hacia la migraña más adelante en la vida de la mayoría de los pacientes y basándose en una alta prevalencia familiar de migrañas, la eficacia del tratamiento antimigrañoso y la observación de polimorfismos del ADN mitocondrial en pacientes con CVS y migraña, el CVS se ha considerado un trastorno relacionado con la migraña o equivalente a la migraña (1, 4, 5). En la Clasificación Internacional de Trastornos de Cefalea (ICHD III beta) (6) se considera el SVC como una variante de la migraña pediátrica entre los síndromes episódicos que pueden asociarse a la migraña. Los recientes Criterios de Roma IV incluyeron el SVC entre los “trastornos gastrointestinales funcionales” (TGF), trastornos idiopáticos de la interacción intestino-cerebro que afectan a diferentes partes de los síntomas del tracto gastrointestinal y que no son atribuibles a una etiología orgánica (7-9).

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Los vómitos son causados en la mayoría de los casos por un virus o una enfermedad estomacal. Algunas enfermedades graves también pueden provocar vómitos. Los vómitos causados por un virus suelen durar sólo un par de días. A menudo pueden tratarse en casa.

El principal peligro de los vómitos es la deshidratación (estar seco). Esto significa que el niño ha perdido demasiado líquido y no tiene suficientes electrolitos (sales) en su cuerpo para que funcione correctamente. Es muy importante que su hijo beba mucho líquido para evitar la deshidratación.

A los niños mayores les suele ir bien el agua o los líquidos claros para evitar la deshidratación. Es posible que su hijo tenga que beber una SRO (solución de rehidratación oral) como Pedialyte®. Una SRO ayuda a reponer los electrolitos y líquidos que su hijo necesita. No deben utilizarse remedios caseros en su lugar. Las SRO de las tiendas son tan buenas como las de marca. Puedes comprar las SRO en forma de líquido o polvo o en forma de polos en la mayoría de las farmacias sin necesidad de receta.

Medicamentos:  Algunos medicamentos utilizados para los vómitos en niños mayores o adultos son muy peligrosos para los niños pequeños.  ADVERTENCIA: No le dé a su hijo ningún medicamento a menos que su médico o profesional de la salud le diga que es seguro para la edad de su hijo.